27 ene. 2012

Los Eames, o de la seriedad del placer

Charles Eames y su mujer, Ray, diseñaron muebles, casas, toda clase de objetos, organizaron exposiciones e hicieron películas. Él era arquitecto de formación y ella pintora. Juntos fundaron un estudio conocido como "el 901" por el número del Washington Blvd. de Venice Beach en el que se encontraba. Desde allí y durante cuatro décadas crearon un estilo inconfundible bajo el lema "the best for the most for the least", que yo traduciría así: "lo mejor para cuantos más mejor por cuanto menos mejor".

Su historia se cuenta en el magnífico documental "Eames: the architect and the painter"(2011), dirigido por Jason Cohn y Bill Jersey.








Debo reconocer que a mí me gustaría vivir en un mundo en el que todo, absolutamente todo, hubiera sido diseñado por los Eames. Esa es mi imagen particular del paraíso. Creo que la razón por la que me gustan tanto sus creaciones es porque reflejan perfectamente la filosofía contenida en otra frase que se atribuye a Charles: "take your pleasures seriously" ("tómate tus placeres en serio"). Si en algún lugar reside la verdadera felicidad tiene que ser dentro de esa concepción hedonista de la vida.




Una de las facetas menos conocidas del matrimonio es su condición de cineastas. A lo largo de su vida, los Eames rodaron gran cantidad de películas, algunas con fines promocionales, pero la mayoría educativas, experimentos y caprichos personales.

La más famosa es, probablemente, la literalmente alucinante "Powers of Ten"(1968), un viaje en el espacio y en el tiempo a los confines del universo.




Pero mis favoritas son "Toccata for Toy Trains" (1959) y "Tops" (1969), dedicadas respectivamente a los trenes de juguete y a las peonzas. Yo les hice un modestísimo y torpe pero sentido homenaje aquí.




Los Eames se construyeron su propia casa en Pacific Palisades, frente al océano, conocida también como "Case Study House No. 8" porque el proyecto original formaba parte de un experimento de la revista "Arts & Architecture" que dio lugar a otras viviendas famosas diseñadas por Richard Neutra, Eero Saarinen (socio de Charles en sus inicios) o Raphael Soriano.


Interior de la Eames House


Gracias a los Eames descubrí a Sister Corita, de la que eran grandes amigos. Compartían una misma manera lúdica y al mismo tiempo extremadamente rigurosa de afrontar la vida y el trabajo. Es difícil, si no imposible, encontrar una imagen de Charles, de Ray o de Corita en la que no estén sonriendo. Así debe ser cuando dedicas tu tiempo a hacer más fácil, agradable y cómoda la vida de los demás.


Colección de sellos en homenaje a los Eames

Así debe ser cuando te tomas tus placeres en serio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario